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Desde “La casa de las bellas durmientes”, hasta “Sleeping Beauty”: el erotismo y la impotencia

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Cualquier clase de inhumanidad se convierte, con el tiempo, en humana . Frase significativa que presagia el final de “La casa de las bellas durmientes”, de Yasunari Kawabata. La primera vez que supe de la existencia de esta novela fue gracias a Gabriel García Márquez, por esas relaciones intertextuales que tanto me fascinan: me regalaron “Doce cuentos peregrinos” en mi cumpleaños número diecinueve y, cuando llegué a “El avión de la bella durmiente” – si conocen el cuento y pueden identificarse con la situación de verse delante de una belleza que enmudece y petrifica al observador, sabrán de lo que habla el narrador –, no solo me pregunté qué hubiera hecho yo en su situación, que a ratos soy tímido y en otros aventado, sino que me sorprendí ante el pasaje en el que el narrador decía que “en la primavera anterior había leído una hermosa novela de Yasunari Kawabata sobre los ancianos burgueses de Kyoto que pagaban sumas enormes para pasar la noche contemplando a las muchachas más bellas...

"Viaje al fin de la noche" y la "obligación" contemporánea de ser una buena persona si eres un artista...

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Recuerdo que hace unos meses hablaba con un amigo sobre libros y películas, barajando nombres, exponentes que considerábamos los mejores en su género. Me hizo reír algo que me preguntó, porque va de la mano con lo que mucha gente, más que nunca en la actualidad, considera como una relación obligatoria entre el objeto artístico y el artista: "¿por qué será que te atraen tanto los hijos de puta?" Pregunta necesaria según su punto de vista; yo pensé que nunca le había dado tanta bola a esa idea: sí, tenía entre mis escritores y cineastas favoritos a individuos que, al margen de su genialidad, tenían una historia turbulenta. Pero, sinceramente, no veía “Manhattan” y pensaba en aquel hombre malvado y anteojudo que se metió con su hija adoptiva; cuando veía "Dogville” disfrutaba y padecía el dilema de la elección contra las circunstancias, el viejo dilema de entorno y resiliencia. En mi mente no estaba el hecho de que Lars fuera racista o, como se supo hace poco, acosara a B...

Strange Days o el juego de la memoria

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“Strange Days” (1995), dirigida por Kathryn Bigelow – quien dirigió la recordada Point Break: ustedes saben, la pela que nos hizo pensar en surfear y reír con el golpe que propina Gary Busey (Pappas) a John C. McGinley (el director Harp y, en el futuro, Dr. Cox en Scrubs) por “no respetar a sus mayores – y escrita por James Cameron (Alien, Terminator, The Abyss, director archiconocido) y Jay Cocks (cuyo apellido me hizo reír y tuve que buscar en Wikipedia quién era, lo que me hizo sentir avergonzado), es una película a la que no mucha gente le presta atención, pero me parece, como muchas otras que pertenecen al final del siglo XX, una película más que interesante que, con perspicacia, lee lo que sucederá en el futuro – el que estamos viviendo ahora. Aquí una de las escenas memorables de "Point Break" Si viste “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” y eres de los que, como yo, sigues “Black Mirror” – y tal vez piensas que el formato Netflix es más amable y quieres ...

Pastoral Americana y las dificultades de adaptarla al cine

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En diferentes ocasiones me he encontrado con la posibilidad de leer el libro que se adapta al discurso cinematográfico antes de ver la película: en esta ocasión no fue así. Tenía una deuda con Philip Roth en aquel momento, no había leído ni un solo libro de este autor y no sabía por dónde empezar. Un amigo del trabajo me habló sobre la película, no mencionó a Roth, pero sí  que Ewan McGregor debutaba como director y que todavía le faltaba para ser uno bueno. Sentí curiosidad. Para los que lo vieron debutar en Trainspotting, la carrera de este actor ha sido una sólida, en la que su actuación ha sido de las que más ha evolucionado a lo largo del tiempo – aunque he de reconocer que ciertos papeles no me han gustado mucho, eso no resta mérito al actor escocés. Lo admiré como yonqui reflexivo – aunque para mi gusto, el Renton del libro está más fragmentado, pero de eso hablaré en otro momento –, observé su evolución a la seriedad en Star Wars y Big Fish, esta última en la que s...

¿Por qué un blog?

Hace tiempo, mucho tiempo en realidad, mis amigos más cercanos me animaban a crearme un blog. Yo, egresado de una carrera como Literatura y escéptico con respecto a las nuevas formas de comunicar y escribir, demoré mucho en tomar esta decisión: le di vueltas, hice mi lista de pros y contras, recordé cada queja, burla solapada y no tan solapada sobre quienes escriben en blogs y me repetí a mí mismo, sospechosamente convencido, que solo quería escribir "seriamente". Publiqué un libro de cuentos en el 2017, justo antes de venirme a Argentina para estudiar Cine o hacer una maestría en Escritura Creativa - en estos momentos todavía no sé qué sucederá -, para dejar algo en Perú y escapar un poco a presentaciones literarias, soñando con romanticismo en el alejamiento de mi país y las nuevas experiencias que me esperaban.  Debo decir que hasta ahora no ha sido fácil. Adaptarse a otro lugar, después de treinta años de vida en el tuyo, es más que complicado: se convierte en u...